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EL FUTURO DE LE MANS

El Green GT H2 será el primer eléctrico en competir en Le Mans

El primer vehículo completamente eléctrico en competir en las 24 horas de Le Mans se presenta comprometiéndose a estar en 2013 corriendo en la mítica carrera.

El Green GT H2 será el primer eléctrico en competir en Le Mans

El Green GT H2 será el primer eléctrico en competir en Le Mans

Hay varias fechas destacadas en el calendario automovilístico anual. Una de ellas corresponde al fin de semana de la celebración de la prueba de resistencia por excelencia: las 24 de Le Mans.

El pasado fin de semana tuvo lugar el ritual de presentación, pesaje, inspección técnica y test de los participantes previo a la celebración entre del 16 al 17 de junio de la mítica carrera.

Hubo varios focos de atención destacados como el Audi R18 E-Tron, el Toyota TS 030 o el Nissan Delta Wing, sin duda, un vehículo que no ha dejado indiferente a nadie pero que se vio eclipsado por el más sorprendente aún Green GT H2.

El Green GT H2 será el primer eléctrico en competir en Le Mans

A modo de presentación, este vehículo de formas más que peculiares, en las que sobresale desmesuradamente el alerón trasero, no participará en la edición de 2012 pero sí esperan estar en 2013.

Green GT es la empresa encargado de la creación de éste y otros vehículos y ha formado parte de otros otros proyectos tecnológicos como el que llevaron a cabo junto a Citroen y que en 2010 dio lugar al denominado Survolt, un prototipo impulsado por dos motores eléctricos de casi 280 CV.

El Green GT H2 será el primer eléctrico en competir en Le Mans

Poder a raudales

La singularidad del H2 es que se trata de un vehículo propulsado exclusivamente con electricidad gracias también al uso de dos generadores de corriente cuya batería es de hidrógeno que logran desarrollar hasta 460 CV, una cantidad bastante considerable pero no espectacular en el mundo de la competición, lo que es sobresaliente es que su par: 2.400 Nm, todo ello para impulsar un vehículo cuyo peso actual es de 1.200 kg pero esperan reducir hasta los 1.000.

Su punto débil es su autonomía: menos de una hora rodando a ritmo de carrera. Esto limita muchísimo sus opciones tan siquiera a terminar, por eso el desafío que supone este tipo de vehículos es todo un reto de proporciones descomunales para un nuevo tipo de vehículos de competición.

Esperemos que el año que falta sea suficiente para mejorar todo aquello que aún quede por pulir.

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