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HISTORIA

El volante automotriz, desde un simple manubrio a un dispositivo avanzado

Es un componente principal que no sólo controla la dirección del coche, sino también otras funciones.

Christian Tixce

28 marzo 2019 19:53

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El volante automotriz, desde un simple manubrio a un dispositivo avanzado

A lo largo de las décadas del siglo pasado y hasta el presente, el volante ha experimentado una gran evolución. Aquellos primeros coches sólo disponían de un manubrio que más bien parecía una especie de palanca o manivelas llamadas 'cola de vaca' que vale decir, eran un poco incómodas durante su operación pues imagine que mientras usted se encuentra conduciendo tenga que tener un poco de cuidado para no golpear a su acompañante al realizar un giro pues la manivela en su uso recorría parte del espacio en donde se sentaba su copiloto al este carecer de un volante circular. De hecho, aquellos primeros automóviles no se conocían como tal, sino que la gente los tildaba como carruajes sin caballos. Por otro lado, mucho antes de la aparición del vehículo, ya el hombre se había familiarizado un poco con el manejo; en el caso de los carruajes lo efectuaban a través de las cuerdas amarradas hacia el bozal de los caballos, por lo que de acuerdo al sentido de movimiento, las bestias se desplazaban ya sea hacia la izquierda o hacia la derecha. No era así en el caso del ferrocarril, otro medio de transporte que circulaba de acuerdo al sentido en donde le llevaran los rieles. Otro era el caso de las embarcaciones, las cuales se manejaban por un timón, el cual por cierto, dependiendo del tamaño del barco no reaccionaba de inmediato.

El volante automotriz, desde un simple manubrio a un dispositivo avanzado

El primer volante nace en una carrera

Para aquel entonces, conducir un auto significaba o ir derecho o sencillamente girar a la izquierda o a la derecha de acuerdo al sentido de la vía. No obstante, en la carrera Paris-Ruen en 1894, uno de los participantes, el piloto Alfred Vacheron se le ocurrió adaptar a su vehículo una especie de rueda para sustituir a la manivela, la cual contaba con radios de metal. El resultado de añadir este dispositivo fue para Vacheron una maniobrabilidad excelente durante la conducción de su bólido, por lo que ya para 1898, el fabricante del coche empleado por el piloto, Panhart et Levassor hizo que todos sus autos salieran de fábrica con un volante, por lo que su uso se popularizó a partir de entonces, siendo el implemento en uno de los coches que se produjeron en cantidad industrial para ser más accesibles a la gente, a saber el Ford T de Henry Ford.

El volante automotriz, desde un simple manubrio a un dispositivo avanzado

Un simple aro

Desde aquel comienzo de la historia y hasta la década de los años 50 del siglo XX, el volante no fue más que un simple aro básico que hacía girar las ruedas, la mayoría de ellos hechos con materiales rígidos que resultaron incómodos. Sin embargo, los ingenieros hicieron a bien fabricar volantes que fuesen muchos más cómodos para los conductores y así pudieran conducir sus coches durante horas y estos le reportaran un nivel mínimo de cansancio. Por ello, comienzan a salir los primeros volantes con revestimiento para dar un mayor confort y comodidad al conductor, junto con esto también se pensó en la estética de los mismos haciéndoles lucir con acabados nacarados, al tono de la carrocería o haciendo juego con el tapizado. La bocina de pera desaparece y es sustituida por una eléctrica cuyo pulsador se ubica en el centro del volante, también se le agregan a los mismos los primeros asistentes de conducción como el control de la velocidad de crucero que para entonces no era más que un botón que bloqueaba el acelerador para mantenerlo en una velocidad regulada.

El volante automotriz, desde un simple manubrio a un dispositivo avanzado

Pero esto no acaba aquí, las siguientes décadas dieron origen a volantes más funcionales pues se le anexan otros elementos para encender las luces principales y hacer el cambio de las mismas, así como también el accionamiento de dichas palancas para hacer funcionar las luces direccionales o el limpiaparabrisas. Los volantes dejan de ser finos y adquieren un engrosamiento con revestimientos acolchados para amortiguar un golpe en caso de colisión. Seguido de esto comienzan a aparecer aquellos volantes ajustables en altura y profundidad. De este modo ya era posible adaptar el volante o personalizarlo a gusto del conductor de acuerdo con sus preferencias. Adicional a esto, el mismo se convierte en un elemento de seguridad cuando se le incorpora la bolsa de aire o el airbags en su interior, el cual se desplaza hacia afuera para proteger la integridad del conductor en caso de una colisión, y aunque en un principio fue Daimler-Benz el fabricante pionero en esta materia de seguridad, tanto las marcas americanas y europeas implementaron este elemento que perdura hasta nuestros días.

El volante automotriz, desde un simple manubrio a un dispositivo avanzado

Volantes multifuncionales

Para el presente, el volante no sólo constituye un elemento de seguridad, también es posible controlar desde el mismo diversas funciones electrónicas de un vehículo como el contestar una llamada, realizar ajustes del climatizador, subir o bajar las velocidades por medio de levas de las transmisiones automáticas así como también controlar otros dispositivos muy importantes para la asistencia en la conducción, incluso existen algunos modelos que incorporan una pantalla sobre los mismos. Para un futuro próximo cuando los autos se muevan por completo por inteligencia artificial se cree que el volante se extinga por completo, aunque siempre es bueno que sigan existiendo los controles manuales por si algún imprevisto. No cabe duda, el volante ha experimentado una gran evolución, donde el mismo no solo se ha destinado para girar la dirección de nuestro auto a dónde queremos ir.

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