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La leyenda de los Corvettes abandonados de Nueva York (II)
La leyenda de los Corvettes abandonados de Nueva York (II)

LEYENDAS DEL MOTOR

La leyenda de los Corvettes abandonados de Nueva York (II)

Inesperado desenlace de la increíble historia de los Corvettes escondidos en los sótanos de Nueva York.

SERGIO J. CABRERA - 26 OCTUBRE 2014 19:05

La leyenda de los Corvettes abandonados de Nueva York (II)

De vuelta a 2010, la última vez que la colección había vuelto a la superficie mediática como comentábamos en el primer artículo, Peter Max afirmó tener renovados planes para los Corvettes, llegando incluso a desvelar que tenía intenciones de completar la colección con otros 14 coches más, llegando así a las cincuenta unidades, para pintarlos con una serie de degradados basados en los colores originales de los Corvette.

No obstante, a pesar de tener incluso modelos a escala a modo de muestras nunca llegó a materializar su obra, limitándose los coches a continuar recogiendo polvo en un, esta vez sí, definitivamente secreto emplazamiento.

Los intentos de rescatar la colección completa o en parte, fueron del todo infructuosos, el propietario, Peter Max no cejó en su empeño de mantenerlos fuera de circulación. No se sabe si por que realmente mantenía activo y presente el proyecto artístico o porque por algún motivo no deseaba desprenderse de ellos.

El acuerdo de compra con Dennis Amadeo, el afortunado ganador del concurso de la VH1, incluía un porcentaje para este si finalmente el artista vendía la colección algún día. La propuesta de precio original de 1.500.000 dólares no había sido aceptada por Max, que finalmente acordó con el carpintero de Long Island la suma de 250.000 dólares en efectivo más 250.000 dólares en obras de arte del propio Max, hasta el momento que el pintor se decidiera a deshacerse de ella.

No debía ser mal trato, ya que la VH1 se gastó 610.000 dólares en crear la colección completa de 36 coches en su momento.

La leyenda de los Corvettes abandonados de Nueva York (II)

Ultimo capítulo

Ya en 2014, pasada la última fiebre de los Corvettes abandonados aconteció el que parece ser el desenlace de esta historia.

En junio de este año, durante la celebración de una muestra en Old Westbury Gardens, Chris Mazzilli, fundador del Gotham Comedy Club y coleccionista especialista en Corvettes se encontraba precisamente exponiendo un ejemplar de 1971 en dicha cita.

En un momento de la exposición, un desconocido se acerco a Mazzilli y comenzó a hacerle preguntas sobre valoración y restauración de una serie de Corvettes, preguntándole uno a uno por cada modelo de cada año, a lo que Mazzilli le contestó rápidamente "Estás hablando de los Corvettes de Peter Max, ¿verdad?".

Asombrado, el desconocido no podía creerse que Mazzilli hubiera adivinado que se trataba de la colección abandonada de Peter Max, tras un dubitativo silencio se lo corroboró, preguntándole como podía haberlo adivinado.

El individuo en cuestión se llama Peter Heller, cuyo primo Scott había sido el propietario del garaje, situado en el número 40 de West Street, donde había sido almacenada la colección hasta 2001, cuando fue vendida la propiedad y hubo que reubicar los 36 coches. Tarea que fue encomendada precisamente a Scott Heller, rápidamente solucionada, encontrando nuevo emplazamiento en Flatiron District.

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Lo que desconocían los Heller era el revuelo y la polémica que se había levantado en los últimos años en torno a la colección, alimentado precisamente por los cambios de emplazamiento que ellos mismos habían posibilitado, cada vez que era necesario su traslado. De ahí la sorpresa de Peter Heller al ver como Mazzilli adivinaba la procedencia de los Corvettes, ya que curiosamente desconocía la fama entre los aficionados que había alcanzado la colección de Max.

Rescate

Scott Heller propuso al artista propietario la restauración y venta de los coches, pero Max rechazó de nuevo la oferta, para poco tiempo después, ya en 2014, ofrecérsela finalmente a Heller, que ya en compañía de su primo Peter tuvieron que recurrir al mencionado Mazzilli, ya que ellos no tenían grandes conocimientos relativos al Corvette.

Mazzilli, junto con el restaurador Dave Weber, de Vintage Automotive Restorations, se acercaron a petición de los Heller al que fue el último escondite de la colección en el Upper Manhattan, a valorar los Corvettes.

De los 36 ejemplares catorce son convertibles, más de dos tercios equipan transmisiones automáticas, muchos sufren pequeños desperfectos como falta de emblemas y algunos roces, mientras que las unidades del C3 de 1974 y 1975 son las que parecen estar más dañadas. Aunque no hay ninguna unidad equipada con motores Big-Block, o versiones especiales o limitadas como ya era conocido, hay auténticas joyas incluidas en la colección, como el ejemplar de 1953, el número 291 de los 300 construidos, por lo que es la más valorada de todas las unidades disponibles..

Otras sin embargo no disponen de suficiente valor como para ser restauradas, como las unidades del 74 y 84, ya que dicha operación ya supera el valor en el que pueden ser vendidas.

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La tasación, en lugar de arrojar una cifra concreta se ofreció un rango de valores y los Heller, asociados en esta operación con Gary Spindler, un ejecutivo de Nueva York, finalmente compraron la colección por una cantidad, no declarada por ninguna de las partes implicadas, que entraba en ese rango de precios. Una vez formalizada la compra, en julio de este año, los Corvettes fueron trasladados al taller de Dave Weber, Vintage Automotive Restorations, apenas a cincuenta kilómetros de la antigua fábrica de Packard que sirvió como último escondite de la colección.

A mediados de esta semana se hizo del dominio público el nuevo destino de la ínclita colección, gracias al artículo del mismo McDermon en el New York Times, publicado el pasado 22 de octubre, en el que se relata el papel determinante de los Heller en el último capítulo de esta historia.

Los vehículos actualmente se encuentran en las dependencias de Vintage Automotive Restorations, en Hicksville NY, donde se le está practicando ya una restauración completa al modelo de 1953, mientras que al resto les están practicando tratamientos de diversa índole, en función del estado de cada unidad para acondicionarlos debidamente para su posterior venta, que en principio será el próximo año. Todavía no hay nada decidido aún pero la intención de los nuevos dueños es de venderlos como lote, sin separarlos, aunque si no se da el caso, serán vendidos por separado.

El conocimiento de su aparición y de su restauración ha levantado mucha expectación, por un lado numerosos medios, incluidos los no especializados en este tipo de sucesos se han hecho eco de la noticia, y algunos implicados, como el propio Jim Cahill, el productor responsable de la idea original del concurso y de reunir la colección no tardó en ponerse en contacto con la gente de Vintage Automotive Restorations, desempolvando parte del material original de la época, como los vídeos que tenéis al pié del artículo.

Seguiremos atentamente la evolución de los trabajos sobre los Corvettes y os traeremos todas las novedades que provengan desde su nueva casa, antes de que puedan ser vendidos por separado y desaparezcan, esta vez sí, para siempre

Fuente: Jalopnik, New York Magazine, New York Times, Digital Corvettes

Imágenes: Richard Prince Phtography

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