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Bassella Race: Un sábado en las carreras
Bassella Race: Un sábado en las carreras

BASSELLA RACE

Bassella Race: Un sábado en las carreras

Me fui a 120km de casa para asistir a la jornada del sábado de la popular Bassella Race.

DAN ARNETS - 12 FEBRERO 2017 11:26

Son las siete de la mañana de un sábado de Febrero y toca despertarse. Por primera vez en una década voy a asisitir al evento anteriormente conocido como Memorial Toni Soler. Empieza a quedar lejos aquella casi estupidez de esas ediciones cuando el evento aún conservaba el nombre original. Recuerdo la parrilla de salida, cien motos en paralelo, más del doble de una parrilla de motocross, pero es que además en aquel entonces había unas once o doce filas de motos, algo que no se ve en ningún otro lugar del Mundo. Originalmente salían en tres baterías: senior, junior y amigos. De las casi 1200 motos que competían unas 850 eran de la categoría amigos que a su vez estaba subdividida en mujeres, veteranos y algo más que empiezo a no recordar ya.

Salimos en dirección a la carrera. Primero tenemos que recoger a un puñado de amigos en una localidad vecina y una vez estamos todos los que debemos salimos en dos coches. Durante el trayecto comento que si retrasamos la parada para almorzar podríamos ver a los primeros pilotos salir a la larga vuelta de reconocimiento. Para algunos aficionados los 60km del sábado serán los únicos ya sea por problemas mecánicos, físicos o para evitar la pequeña gran locura que es la carrera del domingo.

Al final paramos a comer algo y entre anécdotas y hablar del estado de la nación acabamos llegando al recinto cuando empiezan a avisar a los menos madrugadores de que si no salen ya a pista la organización no les dejará dar la vuelta de reconocimiento. Nada más llegar nos damos cuenta de los obstáculos preparados para la prueba extrema pero eso no será hasta por la tarde. Después de unos tediosos minutos en la zona comercial entramos al paddock para intentar cazar a los pilotos más rápidos en el reconocimiento y preguntarles un poco por cómo está el recorrido.

Bassella Race: Un sábado en las carreras

Entre los primeros en llegar entran varias motos oficiales de KTM. Los ahora dakarianos Ivan Cervantes y Laia Sanz giran cabezas pero también llega el segundo piloto más rápido de los International Six Days of Enduro de 2016, Josep García. Al quitarse el casco Pepón me recuerda en cierta forma a Adam Cianciarulo: ambos son muy jóvenes pero aparentan aún menos, seguro que todavía les piden el carnet en las discotecas. Curiosamente, Alfredo Gómez no había salido, su KTM personalizada con el chasis pintado de naranja ha estado desde el principio impoluta bajo la carpa lo cual me llama poderosamente la atención.

Pasan unos minutos y quienes me acompañan deciden alejarse de la zona principal para intentar ver las motos pasar por algunas de las muchas dificultades trazadas en la orilla oriental del Pantano de Rialb. Decido quedarme en el paddock y espero que alguien conocido pero menos mediático que la tropa KTM me deje asaltarle con un puñado de preguntas sobre lo visto durante el reconocimiento y lo que esperan de las carreras pero no hay suerte. Por alguna razón los equipos no están autorizados para almacenar combustible durante el sábado así que muchos pilotos bajan hasta el pueblo de Bassella a rellenar el depósito tras el reconocimiento.

Bassella Race: Un sábado en las carreras

Después de ver llegar a muchos de los dorsales más bajos decido pasear por el trazado de la prueba extrema ahora que ninguna moto no pasará hasta por la tarde. Había visto imágenes de la pista de 2016 y rápidamente me doy cuenta de que esto no es algo normal, este año es mucho más intensa. La sucesión de piedras, troncos, neumáticos y materiales de construcción tras la primera curva van a hacer estragos ya que muchos intentarán entrar tres en paralelo cuando se ve claro que apenas hay una trazada simple. Durante mi paseo me encuentro con unos aficionados de mi edad y tras intercambiar opiniones de algunos obstáculos decido completar el paseo a su ritmo charlando con ellos.

La pista de la prueba extrema es relativamente simple: la misma recta de salida de todas las carreras, una sobredosis de obstáculos colocados con maquinaria, un plano inclinado de donde sacarán muchas fotos, una subida donde piedras y troncos también posicionados ex profeso se llevan el protagonismo y para acabar sigues una pista de motocross hasta la meta. La sección de motocross es más larga en distancia que todo lo demás pero va a parecer un suspiro en comparación al tiempo que pasarán entre los obstáculos y la gran subida. Antes de irme a comer algo a la gran carpa subo una colina para ver mejor la bajada que finaliza la vuelta de reconocimiento. Destacar que el cansancio y la pendiente hicieron que un par de motos tocarán la tierra suelta del lugar pero en cambio una Honda Dominator de principios de los noventa pasó sin mayores problemas.

El ambiente en la carpa es peculiar como poco. Pese al dinero invertido en esta carrera por los grandes equipos (KTM pone unas seis motos 100% oficiales sin ir más lejos) me llevo la sorpresa de que no tienen preparado catering alguno así que el degoteo de pilotos oficiales es constante. Me llama la atención que a ningún gran equipo se le haya ocurrido organizarse en alimentación. Los aficionados son bastante respetuosos con los pilotos, creo que apenas he visto tres peticiones de fotos o autógrafos, la hora de la comida es sagrada. Al salir es la primera vez que veo a Alfredo, antes de entrar le intercepto y me explica que ha decidido no hacer el reconocimiento y reservarse para la competición de la tarde del sábado y el domingo.

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Después de la comida me dispongo a ver las carreras de infantiles y motos clásicas en la pista de motocross. En la carrera de los más jóvenes no hay lugar a dudas: de entre la docena de pilotos inscritos Manuel Gómez es el más rápido con su TM, abriendo un hueco de unos cinco segundos en el primero de los diez giros. Por suerte la pelea por la segunda plaza es más emocionante, con cuatro pilotos rodando en grupos. Además de Manuel Gómez (TM) pisaron podio Dani Sala (Husqvarna) y Óscar Ferran (Yamaha).

La carrera de clásicas es toda una demostración de lo lejos que está en realidad 1991 aunque no lo parezca. Además de motos verdaderamente vetustas, con doble amortiguador trasero y frenos de tambor en ambas ruedas, empiezan a aparecer motos que ya tienen un cuarto de siglo aunque nos cueste aceptarlo. Después de una primera vuelta dominada por Agustí Vall en su Honda CR, un tropiezo en el segundo giro le hundió en la clasificación y permitió que Ivan Cervantes alcanzara la victoria con bastante margen en una vieja KTM de enduro demostrando así que en clásicas la calidad del piloto puede compensar una máquina peor. El podio final fue para los propios Ivan Cervantes (KTM GS) y Agustí Vall (Honda CR) tras remontar además de Xavier Castey (Husqvarna CR).

Bassella Race: Un sábado en las carreras

Al llegar la hora de la prueba de enduro extremo se hacen unas pequeñas modificaciones del recorrido (quitar y poner cinta) y el público empieza a rodear las zonas más complicadas. Al inicio de la primera semifinal me doy cuenta de dos cosas que van a marcar las carreras: Alfredo Gómez es el mejor de los inscritos sin dudas y los diseñadores del recorrido han sido demasiado optimistas con la gran sección de obstáculos. La pista separa clarísimamente a los ex-trialeros especialistas de enduro extremo de los ex-croseros y endureros de nueva escuela. Es curioso ver a excelentes pilotos como Jonathan Barragán, Jeremy Tarroux o el campeón del Mundo de enduro en la categoría E3 Steven Holcombe fracasar estrepitósamente ante el continuo de obstáculos preparados por la organización.

Las semifinales a cuatro vueltas son tan insanamente duras que la organización decide recortar la repesca a sólo un giro ya que la gran mayoría de pilotos que podían optar ni se presentan. La dureza del corto recorrido también afecta a la gran final, que no alcanza los cincuenta pilotos prometidos (Jonathan no se presentó pese a haberse clasificado, por ejemplo) y además ve reducido el número de los giros a cinco. La carrera en sí no tuvo color, con Alfredo Gómez saliendo muy rápido gracias a su tiempo de reacción y al arranque eléctrico de su máquina. De ahí en adelante su ventaja no hizo más que aumentar y aumentar, para acabar venciendo sobre Pol Tarrés con 2'15" y con 2'41" sobre Josep García en apenas 18 minutos de carrera. El tercer puesto de Pepón es seguramente la gran sorpresa del día ya que por historial muchos pilotos deberían haber quedado por delante de él pero el joven supo adaptarse y salir con un podio de semejante infierno.

Al irnos estaba empezando a chispear. Con las temperaturas tan bajas que hay de madrugada en la zona de la carrera mañana podría haber incluso hielo en el bosque donde se hará la carrera. Mañana la gran fiesta del offroad que es la Bassella Race puede acabar siendo muy muy complicada para aficionados y profesionales.

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