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Ana Carrasco: resiliencia y trabajo duro
Ana Carrasco: resiliencia y trabajo duro

SUPERSPORT 300 ANA CARRASCO

Ana Carrasco: resiliencia y trabajo duro

Ana Carrasco se proclamó campeona de Supersport 300, y para ello la piloto tuvo que luchar y trabajar muy duro por conseguirlo: la primera mujer campeona del mundo.

DIEGO CANTALEJO - 02 OCTUBRE 2018 15:55

Ana Carrasco comenzó a rodar en moto a los tres años. Disputó su primera carrera en 2001 sobre una minimoto. Era una niña, pero seguro que soñaba con hacer algo parecido a lo logrado en Magny-Cours el pasado fin de semana.

"Con trabajo todo llega", declaró Ana Carrasco un día después de proclamarse campeona del mundo de supersport 300, la primera mujer campeona del mundo. Nunca dejó de creer en ello. Pero ese trabajo no ha sido nada fácil. Ana ha trabajado muy duro para ello, y el camino tuvo más de una piedra con la que se tropezó. En 2011, sus cualidades ya eran notorias al ganar campeonatos regionales y se subió a una 125 c.c. de dos tiempos para competir en el FIM CEV. Fue la primera mujer que puntuó en dicho campeonato.

En 2012 probaría por primera vez una Moto3. Sabía de la importancia que tenía esta categoría de cara al Campeonato del Mundo. Su actuación notable le dejó un asiento para 2013 en el mundial de Moto3. Su equipo, el JHK Laglisse, apostó por esta jovencísima piloto al darle una KTM. Fue la primera mujer en disputar en Moto3 y la primera que consiguió puntos al acabar 15º en Sepang. El trabajo comenzó a dar sus frutos.

Ana Carrasco: resiliencia y trabajo duro

Tres años sin puntuar

En 2014 cambiaría de box al fichar por RW Racing. Ese año seguramente fue el peor para Ana. Los resultados no llegaban, los sponsors abandonaban el equipo y la economía se tambaleaba. Ana necesitaba puntuar para poder seguir, pero su mejor resultado hasta San Marino fue un vigésimo puesto. Aragón fue su última carrera de la temporada. El equipo no pudo seguir en el campeonato.

Sin embargo, Ana no bajó los brazos y su talento seguía intacto. Para 2015 ficharía por el equipo RBA Racing Team de Moto3. Las lesiones lastrarían a Ana y esa temporada tampoco pudo puntuar en ninguna carrera. Valencia 2015 fue, hasta el día de hoy, su última carrera en el campeonato del mundo de Moto3.

Ana Carrasco: resiliencia y trabajo duro

Ana Carrasco decidió cambiar de aires, y para 2016 subió de cilindrada al montarse a una Moto2 del FIM CEV. Un año más, Ana no pudo puntuar en ninguna de las carreras, siendo su 18º puesto en Cataluña su mejor posición. Moto2 fue una categoría difícil para Ana Carrasco.

Superbikes, su mejor decisión

2017 fue el año del cambio. Tras tres temporadas sin puntuar, Ana rodaría para ETG Racing sobre una Kawasaki en el mundial de Supersport 300. Ya en la primera carrera logró terminar en décima posición. Volver a puntuar en competición le supo a gloria a la murciana, pero poco fue en comparación con el resto de la temporada. Ana se convertiría en la primera mujer en ganar una carrera mundialista al vencer en Portugal ese mismo año. La carrera deportiva de Ana comenzaba a despuntar, y 2018 fue prueba de ello.

Ana Carrasco: resiliencia y trabajo duro

En 2018 cambió de equipo al formar parte del DS-Junior, de nuevo sobre una Kawasaki Ninja 400. Sin duda, el mejor año de Ana Carrasco. Primera mujer en hacer una pole mundialista y primera mujer campeona del mundo. La única de toda la temporada en repetir victoria. Merecidísimo título en una categoría tan reñida como la de Moto3. La última cita, con una Ana debilitada físicamente, tuvo el coraje de remontar doce puestos para hacerse con el título. Nadie dijo que fuese fácil, y eso Ana lo sabía muy bien.

Ana Carrasco: resiliencia y trabajo duro

Al proclamarse campeona, Ana tuvo el magnífico gesto de dedicárselo a Luis Salom, amigo de esta que falleció en la pista en 2016. También destacó el trabajo duro, y seguramente se acordaría de todas esas carreras que no pudo puntuar, de la gente que nunca dudó de ella y de su propia determinación para seguir luchando por sus sueños, que todavía le quedan por cumplir.

El motociclismo de velocidad, a diferencia de otras categorías como el trial u otros deportes en general, no mantiene distinciones entre hombres y mujeres. Considera que estas pueden competir junto a los hombres, y Ana Carrasco es un claro ejemplo de ello.

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