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Michael Van Der Mark, otro año sin progreso

Michael Van Der Mark completó en 2019 otra temporada en su línea, destacando de manera intermitente y sin llegar a dar el paso adelante definitivo.

Guillermo Moreno

13 febrero 2020 13:16

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Michael Van Der Mark, otro año sin progreso

La trayectoria de Michael Van Der Mark en el Mundial de Superbike ha sido, desde su debut en la categoría en 2015 tras ser campeón de Supersport, completamente estable. El holandés ha demostrado ser un piloto competitivo y rápido siempre, pero le ha faltado ese punto que separa a los buenos pilotos de los más grandes.

El pasado 2019 no fue la excepción, y Van Der Mark finalizó su quinta temporada en el mundial, la tercera en Yamaha, cuarto en la clasificación general con una victoria, ocho podios y 327 puntos. Su compañero de equipo desde que aterrizó en la marca de Iwata, Sam Lowes, le ha superado en la tabla final, tal y como sucedió en 2017, pero no en 2018, donde el neerlandés se impuso al británico y fue tercero del campeonato.

Estos resultados son un denominador común en la carrera de Van Der Mark, cuyo peor resultado final en la categoría es el séptimo puesto de su año de debut, pero que nunca ha llegado a luchar por un título. El piloto de Gouda se ha ganado, a lo largo de estos años, la reputación de buen piloto, capaz de estar constantemente arriba, pero que, por algún motivo u otro, no acaba de dar el salto hacia la élite que se podría esperar.

La Yamaha, lejos de la cabeza

Uno de los factores a destacar a la hora de analizar su rendimiento es, evidentemente, las motos que ha pilotado. Van Der Mark nunca ha estado en un equipo estrictamente ganador, y eso se ha notado. Además, ha tenido la mala suerte de llegar a SBK en una era en la que Jonathan Rea ha aplastado, con mayor o menor contundencia, a todos sus rivales año tras año.

Kawasaki lleva años siendo la mejor moto de la parrilla, y el año pasado, con la llegada de la Panigale, Ducati ha estado prácticamente al mismo nivel que las motos verdes. Esto ha relegado a Yamaha a un papel secundario, en tierra de nadie, en el que son el tercer fabricante con solvencia, sin que BMW u Honda se puedan acercar, pero en el que tampoco llegan a acercarse a las dos monturas dominantes.

Asumido este papel, el rendimiento de Van Der Mark en 2019 ha sido completamente incuestionable. Fue capaz de colocar la moto en el podio en ocho ocasiones, dos de ellas en Assen, su ronda local, donde siempre ha dado un extra gracias a la motivación de correr en casa. En Jerez completó un fin de semana impecable, con dos segundos puestos y su único triunfo del año.

No obstante, Van Der Mark no ha cumplido con el que es (o debería ser) el primer objetivo de todo piloto, batir a su compañero de equipo. Alex Lowes, pese a no ganar ninguna carrera, superó a su compañero por 14 puntos en la general. Es justo decir que Van Der Mark se perdió una ronda completa, en Misano, tras sufrir un espeluznante highside en los entrenamientos libres y que, el rendimiento de ambos, en términos globales, ha estado a la par. Nadie sabe, sin embargo, qué decisión hubiese tomado Kawasaki si Van Der Mark, dos años más joven que Lowes, hubiese quedado por delante del británico.

El enemigo en casa

Con el foco puesto en el duelo entre Ducati y Kawasaki, el rendimiento de Yamaha en estos tests está pasando un tanto inadvertido. Los nipones traen muy buenas sensaciones de la pretemporada y el tercero en discordia puede llegar, al fin, a luchar por un título que se les resiste desde 2009.

El problema para Van Der Mark reside, principalmente, en su nuevo compañero de equipo. El joven turco Toprak Razgatlioglu estará al otro lado del box. Se trata de un piloto joven, con un estilo agresivo y explosivo y con ganas de darlo todo por estar arriba. Es pronto para pronosticar, pero, si Razgatlioglu da con la tecla, Van Der Mark tendrá que ponerse las pilas urgentemente si no quiere verse relegado al rol de piloto nº. 2 del equipo.

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