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Probamos el nuevo Peugeot 308 1.2 PureTech 130 S&S
Probamos el nuevo Peugeot 308 1.2 PureTech 130 S&S

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Probamos el nuevo Peugeot 308 1.2 PureTech 130 S&S

Ponemos a prueba el Peugeot 308 equipado con el novedoso motor turbo de baja cilindrada y alto rendimiento.

SERGIO J. CABRERA - 05 JUNIO 2014 12:40

Probamos el nuevo Peugeot 308 1.2 PureTech 130 S&S

La apuesta de PSA en el segmento C, uno de los más duros del mercado en Europa, es el nuevo Peugeot 308. El nuevo modelo ejemplifica a la perfección la renovación, no ya del modelo, sino de toda la marca en si.

Tras los varapalos sufridos por el mercado en Europa estos últimos y convulsos años, PSA ha tomado el camino de incrementar la calidad para hacer más atractivos sus productos, y en el nuevo 308 es claro ejemplo de esta política.

Recientemente presentada la variante familiar, denominada SW, hemos tenido la ocasión de sentarnos al volante del nuevo 308 versión berlina cinco puertas, equipada con el interesante y novedoso motor PureTech de 130 CV, que ofrece, a la postre, una de las mejores opciones dentro de la gama del compacto francés.

Tecnología PureTech

Detrás de este nombre se encuentra la última familia de motores de gasolina de PSA, de muy baja cilindrada y alto rendimiento, con cifras que superan incluso a los referentes hasta ahora del mercado.

De tan solo 1.2 litros de cubicaje encontramos 2 versiones, PureTech 82 caballos y PureTech 130 caballos, esta última sobrealimentada y equipada con tecnología Start/Stop. Como novedades principales esta mecánica ofrece un revestimiento denominado Diamond Like Carbon, que se emplea en diversas partes de los cilindros, y una correa de distribución húmeda, para reducir las fricciones internas.

Esta versión homologa unas fantásticas cifras de consumo de 4,7 l/100 km y unas emisiones de 109 g/km de CO2.

Probamos el nuevo Peugeot 308 1.2 PureTech 130 S&S

Nuevo 308 PureTech 130 Stop/Start

Como en el estreno del modelo, el nuevo 308 PureTech 130 Stop/Start llama la atención por su diseño, totalmente rompedor con la familia de productos de Peugeot, sirviendo de muestra perfecta para mostrar el nuevo camino de la marca.

Dotado de una carrocería de líneas muy sobrias y contundentes, resulta muy técnico y afilado, con detalles de estilo que por ser clásicos no dejan de ser atractivos, como la hendidura que hace las veces de línea de cintura, en lugar del juego de líneas y aristas marcadas popularizadas por Bangle en su polémico paso por BMW, y que las marcas no tardaron en copiar.

El juego de volúmenes conforman una composición muy agradable a la vista, rezumando tecnología y sobriedad a pares, y sin resultar para nada recargado estéticamente, como la generación precedente.

En el interior encontramos que la marca ha ido un paso más allá, ofreciendo un habitáculo con unas terminaciones de primera, tanto en el ámbito del diseño como en los materiales y acabados específicos.

Al contrario de lo que pudiera parecer, no es el novedoso sistema i-cockpit lo que nos llama la atención, sino el diseño del propio salpicadero en sí. De forma casi escultórica, la zona donde se aloja la gran pantalla central adquiere una cierta forma hexagonal de mucho volumen, predominando la composición general del tablero.

Por lo que, como las más antiguas escuelas de diseño promulgaron, la propia forma es el principal motivo de diseño en sí, sin necesidad de recurrir a adornos superfluos.

Probamos el nuevo Peugeot 308 1.2 PureTech 130 S&S

El aspecto del interior está por tanto muy conseguido, muy efectista y técnico visualmente pero limpio y sobrio a la vez. Emanando robustez, que no es sino lo que todos los clientes quieren percibir de cualquier producto. Al estudiarlo por primera vez da la misma sensación de ver un Smartphone por vez primera, el descubrir un salto tecnológico.

En el siguiente artículo estudiaremos las sensaciones de conducción, habitabilidad y equipamiento, que nos dejó el nuevo 308 durante la toma de contacto.

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