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La traca final: Probamos el Volkswagen Golf GTE
La traca final: Probamos el Volkswagen Golf GTE

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La traca final: Probamos el Volkswagen Golf GTE

Tras probar las distintas opciones eléctricas de Volkswagen, turno de su híbrido. El Golf GTE ofrece características que pone contra las cuerdas al GTI.

EMILIO GARCíA - 31 OCTUBRE 2014 23:51

La traca final: Probamos el Volkswagen Golf GTE

Si recordamos frases de la película Forest Gump, es muy posible que de las primeras sea una en la que el propio Tom Hank decía al inicio (mientras esperaba sentado en una parada de autobús), y cito textualmente: "la vida es una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar". Al bajarme del Volkswagen Golf GTE me repetía a mí mismo esta frase, y es que tras probar las distintas generaciones del Golf (solo que queda por probar la primera generación) con distintas mecánicas y creer que ya nada puede sorprenderte de él, llega el Golf GTE para romper todos los esquemas.

¿Y por dónde empezar? La prueba en sí fue más corta de lo que hubiese deseado, apenas disponía de unos pocos minutos en los que debía probar el coche y realizar las distintas fotografías, pero fue suficiente como para captar los máximos detalles posibles con los que te sorprenderá, y se posiciona como la alternativa perfecta al Golf GTI dentro de su propia casa, ¿quieres descubrir por qué?

Empezaremos contándote datos que encontramos abriendo el capó. Ya sabes que estamos ante un híbrido, por lo que al abrir el capó encontramos dos motores. En el lado eléctrico encontramos una potencia de 102 CV, mientras que el motor de combustión 1.4 TSI nos ofrece 150 CV. Pero las palabras GTE permiten unir estas dos mecánicas para ofrecernos unos interesantes 204 CV.

Antes de pasar a las cifras puras y duras, y poder analizar su conducción, debemos detenernos en otros detalles que caracterizan al GTE. Para empezar, nos ofrece hasta cinco modos de conducción, que conoceremos bajos los nombres de "E Mode", "GTE Mode", Battery Hold", Battery Charge" e "Hybrid Auto".

Si activamos el modo de conducción "GTE Mode", nuestro Golf realizará la unión perfecta del motor de gasolina con el motor eléctrico, ofreciéndonos 204 CV que nos dibujarán una sonrisa de oreja a oreja. Ofrece una excelente y contundente aceleración, y según afirma Volkswagen, su velocidad máxima es de 217 Km/h.

La traca final: Probamos el Volkswagen Golf GTE

Haciendo uso de su modo híbrido, encontramos una perfecta combinación de los dos motores. Para conducción a baja velocidad y suave, el motor eléctrico (siempre que disponga de la autonomía suficiente) entrará en acción, logrando el consumo 0 y una agradable y silenciosa conducción. Pero cuando necesitamos más, el motor de gasolina entra en funcionamiento, con un funcionamiento suave y un rápido cambio de marchas gracias a su caja de cambios DSG.

Por supuesto, también pusimos a prueba su modo puramente eléctrico, y aunque solo con ver sus cifras podemos observar que no está pensado para recorrer grandes distancias con este modo (dispone de una autonomía de solo 50 kilómetros), si es cierto que nos permitirá movernos por ciudad consiguiendo 0 emisiones y un nulo consumo de combustible. Además, al ser un híbrido enchufable dispondremos de la posibilidad de cargar nuestro Golf GTE mientras nos espera para seguir devorando kilómetros.

Al igual que el e-Up! Y e-Golf, a través de su caja de cambios podemos seleccionar el modo de frenada regenerativa. Con él conseguimos almacenar la energía resultante de las retenciones que conseguimos al soltar el acelerador. Este modo es bastante útil para usarlo por ciudad. Sin embargo, en autovía tendría poca utilidad, ya que solo entraría en funcionamiento con distintas condiciones extraordinarias, como por ejemplo en retenciones o paradas obligadas (como por ejemplo, la llegada a un peaje, una glorieta,...).

Durante su conducción, podremos observar en todo momento la procedencia del flujo de energía a través de su pantalla táctil, si accedemos al menú <>. Mediante unos gráficos, podemos ver si el flujo de energía procedente del motor de combustión va a las ruedas o a la batería, si nuestro Golf GTE está combinando ambos motores, si solo usa el motor eléctrico o también si no existe movimiento del flujo de energía.

La traca final: Probamos el Volkswagen Golf GTE

Con estos detalles encima de la mesa, podemos entrar a valorar de forma general su comportamiento en marcha y otros detalles. Su conducción es muy suave pero efectiva, nos ofrece una baja rumorosidad del motor de gasolina (siempre y cuando no le busquemos las cosquillas con el modo GTE, que obtendremos un sonido contundente que no oculta sus 204 CV) y no percibimos vibraciones durante la prueba.

Se mueve de forma bastante resuelta por ciudad, nos ofrece una muy buena visibilidad, algo que además está acompañado de los sensores de aparcamiento y del sistema Park Assist, asistencias que facilitan en gran medida su conducción por las grandes urbes.

Su puesto de conducción es muy adaptable a cada tipo de personas, gracias a las posibilidades de configuración del asiento y del volante. Por otra parte, el asiento nos ofrece una buena sujeción lateral, con lo que la conducción deportiva es aún más placentera.

Calidad asegurada

Fijándonos en otros aspectos, podemos ver como Volkswagen sigue cuidando la calidad de su best seller. No disminuye su calidad en ninguna parte de su habitáculo, que ahora nos sorprende con detalles específicos como un volante de cuero con la insignia "GTE" grabada, así como el forro de la palanca de cambios con detalles decorativos específicos, y un bordado con pespuntes azules en volante, asientos, guarnecido de puerta o palanca de cambios.

Como decía al inicio del artículo, el Volkswagen Golf GTE me ha sorprendido y mucho. Consigue un gran equilibrio entre ahorro, ecología y deportividad, sirviendo como coche para todo, para el día a día, para viajar, para disfrutar.

¿Y cuál es nuestro veredicto final, tras probar dos opciones eléctricas y una híbrida? Volkswagen ha propuesto excelentes opciones de movilidad a bajo coste y máximo respeto por el medio ambiente, sin perder las cualidades por las que se caracterizan los modelos en los que se basan.

La traca final: Probamos el Volkswagen Golf GTE

Sin embargo, si tuviéramos que elegir uno de los tres modelos probados nos quedamos sin lugar a dudas con el Volkswagen Golf GTE, ¿el motivo? Si elegimos un Volkswagen e-Up! O e-Golf, tenemos un problema común, y es su escasa autonomía para realizar viajes a media o larga distancia, sumado a un largo tiempo de carga, que nos obligaría a retrasar bastante la hora de llegada al destino, quedando evidente que los coches eléctricos son hoy por hoy una solución de movilidad en ciudad o para viajar en distancias cortas y obligándonos prácticamente a disponer de un segundo coche si realizamos viajes de forma habitual.

Sin embargo, el Volkswagen Golf GTE nos propone lo mejor del motor eléctrico con lo mejor del motor de gasolina. Podemos recorrer 50 kilómetros en modo eléctrico, y en cuanto la autonomía se agote, podemos continuar nuestro viaje con el motor de gasolina. O si lo que deseamos es disfrutar de la conducción pura y dura, aunar los dos motores para que el Golf GTE nos muestre su mejor cara y saque su lado más deportivo.

En definitiva, el Volkswagen Golf GTE es un coche para todo, y no llega al mercado como una alternativa a los coches eléctricos, sino como la clara competencia del mito GTI.

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