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El Dakar sudamericano cumple 10 años
El Dakar sudamericano cumple 10 años

DAKAR 2019

El Dakar sudamericano cumple 10 años

En 2009 se disputó por primera vez la carrera en Sudamérica después de las amenazas terroristas que obligaron a cancelar la edición anterior en África.

ADRIáN GONZáLEZ - 27 DICIEMBRE 2018 12:00

Lisboa. 4 de enero de 2008. Ettiene Lavigne se subía al estrado del anfiteatro del Monasterio de los Jéronimos, en Lisboa y decía: "Tras varios contactos con el Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno francés y según sus firmes recomendaciones, la organización del Rally Dakar ha tomado la decisión de cancelar la carrera". Varapalo monumental para la prueba del motor más dura del mundo. Iba a ser la edición número 30 del raid. Pero se quedó sin disputar. La amenaza terrorista era tal que ASO se vio obligada a suspender la carrera, la decisión más drástica que cualquier organizador puede tomar sobre su evento.

No había ruta ni plan alternativa. No querían arriesgarse lo más mínimo, alertados por el Gobierno francés que había visto como mataban a cuatro turistas galos en Mauritania tan solo unos días antes. Y Mauritania era el eje del Dakar. Lo había sido, de manera tradicional, en multitud de ocasiones. En 2008, el país africano iba a acoger ocho de las 16 etapas del Rally Dakar. La mitad. La esencia de la carrera transitaba por el Sáhara y, ahí, el país mauritano es hegemónico en su camino hacia Senegal. Tocó hacer borrón y cuenta nueva. "Difícilmente se volverá a disputar un Dakar en África", pensaban y reconocían la mayoría de participantes del Dakar. De momento, 11 años después, así ha sido.

Un soplo de aire fresco al otro lado del charco

Pero Ettiene Lavigne y los suyos encontraron un soplo de aire fresco a su evento. Una luz al final del túnel en el que parecía circular el Dakar, sumido en su crisis organizacional más grave desde su creación en 1979. Llegó Argentina. Llegó Chile. Y soplaron frescura.

El Dakar sudamericano cumple 10 años

Es cierto que la carrera cambió, que ya no era la aventura que suponía en África, donde los participantes apenas superaban algún poblado indígena, muy de vez en cuando. Aquí había pueblos, ciudades, carreteras, autovías, gasolineras... cada pocos kilómetros. Era una aventura diferente, menos heroica, más competitiva. En África las diferencias eran de media hora, una hora... en América todo cambió: y es que se han decidido etapas por segundos y victorias por escasos minutos, algo impensable en el Dakar tradicional. También se ha sumado un factor fundamental que en África no había: el público. En todos los países que ha surcado la carrera en los últimos diez años hemos visto auténticas mareas de aficionados postrados en las cunetas, viendo pasar a los vólidos del Dakar. Además de la expectación creada, esos espectadores han sacado de más de un apuro a los pilotos. Otro aspecto, y no es por ser redundante, impensable en el Dakar africano.

En 2009 se disputó el Dakar en Sudámerica por primera vez. Argentina y Chile, como decimos, fueron los protagonistas de aquella edición que resultó ser apasionante, descubriendo los caminos Argentinos, la montaña de los Andes y el Desierto de Atacama. Dakar y Atacama se enamoraron mutuamente. Parecía haber futuro. La llama del Dakar se recuperaba, se avivaba ligeramente dando esperanza a deportistas y aficionados. Una edición, decía, apasionante por el recorrido y por la competición.

¿Qué pasó en aquella edición?

Y es que vivimos el que pudo ser el primer triunfo de Carlos Sainz en el Dakar. Aquella lucha entre los pilotos de Volkswagen que se zanjó con el accidente del madrileño en la duodécima etapa, cuando tenía prácticamente sentenciada la victoria. Aquel precipicio, cuando tenía media hora de ventaja, le arrebató sus ilusiones y se las entregó a Giniel de Villiers, quien doblegó a su compañero Mark Miller y conquisto su primera y única estatuilla.

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En motos, asistimos a la exhibición de Marc Coma, quien se llevó el primer Dakar sudamericano liderando la prueba desde el primer día y metiéndole casi hora y media a su máximo rival, Cyril Despres. Además, la categoría de quads se instauró en el Dakar como novedad. La pasión por los 'cuatris' es enorme en Sudamérica y eso se notó con una gran participación y una buena competición. El checo Machazek se hizo con la primera victoria histórica de la categoría seguido por el local Marcos Patronelli quien, junto con su hermano Alejandro, ha marcado una época en la carrera.

En camiones, por su parte, se vivió una carrera muy emocionante con una lucha sin cuartel entre dos de los Kamaz. Kabirov y Chagin, dos estrellas de la carrera, se retaron en Argentina y Chile y acabaron separados por solo 3:39. Sí sí, solo tres minutos y medio tras miles de kilómetros en la cabina del camión. Fue un hito pues se trataba de la diferencia más exigua de la historia de la prueba.

La evolución del Dakar sudamericano

El Dakar no se ha quedado ahí. Ettiene Lavigne y su equipo ha seguido negociando con nuevos países, con el fin de lograr una carrera lo más completa posible. De Argentina y Chile se pasó a Perú, con un desierto emocionante e impredecible y ciudades que se han ganado su nombre dentro de la carrera, como Pisco o Arequipa. Se pasó a Bolivia, con la altura, la montaña y el colosal Salar de Uyuni. Y, por último, Paraguay, con una etapa que introducía la carrera en nuevo país lleno de zonas de bosques y selvas. Además, otros enclaves argentinos y chilenos se han ido mitificando en el Dakar: la región de Córdoba y sus pistas WRC, la ciudad de Salta, el desierto de Belén, las dunas de Fiambalá y su calor infernal, Copiapó, la gigantesca duna de Iquique... enclaves que ya son parte de la historia del Dakar.

El Dakar sudamericano cumple 10 años

También, como en África, hemos asistido a enfrentamientos y rivalidades que han marcado una época. La batalla entre Sainz y Al-Attiyah en Volkswagen, surcando las dunas a una velocidad de vértigo. El duelo entre Coma y Despres, con alegrías y penas repartidas casi a partes iguales. La dominación de los Peugeot. La guerra abierta tras la retirada de Coma y Despres. La sombra de Iveco sobre Kamaz. Las alegrías de Farrés. El crecimiento de los quads y ahora de los SxS... Todo ello forma ya parte de la mitología de la carrera.

¿Qué pasará en el futuro?

La pregunta ahora es: ¿Hacia dónde se dirige el futuro de la prueba? Y es que con las ausencias de Argentina, Bolivia y Chile -ya se había ausentado en más ediciones por razones ambientales y económicas-, deja a la organización contra las cuerdas. ASO ha tenido que tirar de un Dakar 100% en Perú para salvar la papeleta, pero esto no podrá ser así de cara a 2020. Lavigne dice estar negociando con nuevos países, aunque sin dar detalles sobre los mismos. La vuelta de Argentina, Chile y Bolivia sería una gran noticia pero, sin ellos, quién sabe lo que podría ocurrir. ¿La vuelta del Dakar a África? ¿El cambio a otros enclaves de África o Europa del este? Solo el tiempo lo dirá.

De momento, no nos queda otra que disfrutar del décimo Dakar en territorio sudamericano. Un Dakar diferente, más corto de lo habitual, pero con un recorrido espectacular con mucho desierto, muchísima arena y un sinfín de dificultades para los participantes.

Fuente de las fotos: Dakar, Red Bull y RTVE.

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