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DAKAR 2017

Gerard Farrés, el podio de la lucha y la fe

El podio de Gerard Farrés en el Dakar 2017 es fruto de la lucha y la persistencia del piloto durante años, así como del buenhacer del equipo HIMOINSA

Adrián González

17 enero 2017 13:21

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Gerard Farrés, el podio de la lucha y la fe

Esta es la historia de un luchador, un hombre que nunca dejó de tener fe ni en los momentos más duros, ni en las caídas, ni en los abandonos, ni en los fracasos que todo ser humano tiene. Pero todo ello le ha valido para llegar a la meta del Dakar 2017 entre lágrimas, disfrutando de un momento único, saboreando con la toda la intensidad ese podio histórico en la prueba más dura del mundo del motor. Rememorando tiempos pasados, buenos y malos, las lágrimas de alegría reflejaban el sentir de un piloto, un equipo, un país. Enhorabuena Gerard.

De mochilero a 'triunfador'

Y es que el propio Gerard Farrés lo decía al finalizar la última especial: "No me salen las palabras, me llegan recuerdos de 10 años de Dakar y de dura preparación, desde cuando no era nadie o era mochilero del "Chaleco". Y es que la historia del 'Jabalí de Manresa' es sin duda la del actor secundario que acaba siendo protagonista de la película... ¡y encima consigue un premio! Un actor secundario durante toda su carrera, desde que empezó hace diez años en el Dakar siendo el mejor rookie de la penúltima edición africana. Ahí empezó la historia de Farrés.

Desde aquel 2006 que empezó siempre aprendió con los mejores. Fue mochilero de Chaleco López y Marc Coma, con buenas actuaciones ayudando al máximo a estos cracks del pasado. En 2012 ya pisó el top 10 de la carrera más dura del mundo, mostrándose como un piloto regular, inteligente, buen navegador y que sabe encontrar esa velocidad de crucero que pocos saben llevar. Tras un 2013 algo gris, finalizando muy lejos de la cabeza, Gerard vivió su particular época negra.

Gerard Farrés, el podio de la lucha y la fe

El sabor más cruel del Dakar

Y es que en 2014 y 2015 sus sueños dakarianos se vieron truncados antes de tiempo. Especialmente duro aunque alentador a largo plazo fue el 9 de enero de 2014. Mientras su moto ardía en una sofocante etapa en Tucumán, escuchó a otro español con problemas. Era Enric Martí y presentaba síntomas de golpe de calor, alucinaciones... Fue ahí cuando descubrió la vertiente más solidaria del Dakar. Ello es lo que siempre profesa en las declarciones, vive el Dakar como una aventura de compañerismo y no solo como una mera competición.

Tras dos abandonos consecutivos, el amable piloto de Manresa recaló en el equipo HIMOINSA, una estructura modesta pero con mucha capacidad de trabajo. Con ellos, ha llegado a la gloria. "Esto se lo debo a este pedazo de equipo que tengo, a estos 'mamones' , que me han dado todo para llegar hasta aquí", dijo emocionado. La toma de contacto en 2016 fue más que positiva: acabó octavo en una edición en la que primaba más la velocidad que la navegación. Por tanto, un Dakar que no le venía nada bien, al contar con una moto que no era pata negra, incapaz de competir en velocidad con las motos oficiales.

Mejor que en un equipo oficial

Los equipos oficiales no parecían fijarse en él pese a sus grandes actuaciones. Ni falta que hacía. Gerard se siente muy bien en HIMOINSA, se siente querido, en un equipo en el que todos son iguales, todos buscan el bien común, en un ambiente espectacular... y ese es, precisamente, uno de los ingredientes del éxito. Sin presión pero sabedor de que podía ser una buena edición para él tras un genial año con victorias en grandes carreras, Gerard Farrés empezaba cauto, como así se gana el Dakar. De hecho, no pasaba de la octava posición en las tres primeras etapas.

Gerard Farrés, el podio de la lucha y la fe

Con la subida de altitud hacia Jujuy, la primera etapa clave, ya se colocó en el top 5. Su buenhacer en la navegación, así como su buena velocidad de crucero, sin cometer grandes errores, se lo permitieron. Y también le permitieron estar en la pelea hasta el final. La lucha con Walkner y Van Beveren fue espectacular. Al minuto, apenas había distancias entre los tres. Gerard no destacaba en las etapas, pero tampoco fallaba. Aprovechó el abandono de Quintanilla y la pérdida de tiempo de Van Beveren para acceder al podio en la antepenúltima etapa y después lidiar una gran lucha, que nada tuvo que envidiar a la de Peterhansel y Loeb.

El podio de todo un equipo

Es más, esta lucha duró hasta el final. Llegaron a la última especial, de 64 kilómetros, separados por menos de un minuto. Van Beveren salió a fondo, atacando al máximo en busca del podio. Pero la estrategia de HIMOINSA pudo con el francés. El orden inverso de salida permitió a Dani Oliveras y Antonio Gimeno pararse a tomar cronos del piloto de Yamaha. Sacrificaron su última etapa por su líder que tuvo referencias certeras. En ningún momento estuvo en peligro el podio, Farrés y el equipo HIMOINSA lo consiguieron.

"Somos un equipo privado, no contamos con los mismos medios, los mismos motores que la estructura oficial, pero tenemos mucha fuerza de voluntad. Y conseguimos subir al podio de este Dakar. Resulta mágico", comentó Farrés, entre lágrimas de alegria, recuerdo y agradecimiento. Y es que además de ser un grandísimo piloto, Gerard es una gran persona: siempre amable con la prensa, agradecido con los aficionados, humilde en las victorias y también en las derrotas y querido por los suyos, de los que siempre se acuerda.

Gerard Farrés, el podio de la lucha y la fe

Su lucha incansable durante los años, el paso de ser un mero mochilero a ser un ganador, la ayuda del equipo, de la familia, de la afición... para lograr cumplir un sueño. Además, junto con Moisés Torrallardona, salva los muebles españoles al finalizar en el podio del Dakar. La historia de un luchador, la historia de la fe de Gerard Farrés que saboreó la gloria en Buenos Aires. Enhorabuena de nuevo.

Fuente de las fotos:TEAM HIMOINSA media.

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