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Jamie Whincup, pentacampeón de los V8 Supercars
Jamie Whincup, pentacampeón de los V8 Supercars

ACTUACIÓN ESTELAR

Jamie Whincup, pentacampeón de los V8 Supercars

El #1 de Triple Eight cruza la meta tercero para apuntarse el título en un final de infarto. Van Gisbergen se lleva la carrera.

Jamie Whincup, pentacampeón de los V8 Supercars

Que a falta de ocho vueltas te pegues por el segundo escalón del podio con la posibilidad de regalar el título si las cosas salen mal quizá sea una locura. O una genialidad. O una forma de demostrar el control sobre las circunstancias.

Era la vuelta sesenta y cuatro y el grupo se había acercado a un Jason Bright que había preferido tomar la estrategia de alargar al máximo el combustible. Táctica arriesgada pero que le dio la posición en pista. Era el líder de la prueba, pero por detrás venía el grupo comandado por Van Gisbergen.

Se acercaban con celeridad. El joven kiwi marcaba vueltas rápidas y, una vez llegó a Bright, se encendió la pólvora. Era un momento peligroso. En más de una ocasión Bright se ve obligado a tomar una línea más exterior, pero milagrosamente mantenía la posición con el #97. ¡Van Gisbergen se pone en paralelo en dirección a la curva 11! ¡Pasa a Jason Bright, y le deja a merced de Whincup! ¡Se enganchan Whincup y Bright! Y en ese momento, al #1 de Triple Eight le pasó la jornada del domingo por delante de sus ojos.

Pole sorpresa

Llegaban Lowndes y Whincup con 110 puntos de separación. El #888 necesitaba ser mínimo quinto y que su compañero no acabara la carrera. Por su parte, Whincup necesitaba mínimo un vigésimo primer puesto para ascender en el Olimpo del motorsport australiano. No era la primera vez que se llegaba a la última cita de esta guisa, y J-Dub lo sabía. La calma era su mejor aliada.

A diferencia del día anterior, Whincup no fue a cuchillo. No le hacía falta. Dejó que el pastel se lo repartieran el resto. Él sólo tenía ojos en la bandera a cuadros. Da igual si era primero, quinto o décimo cuarto. El campeonato tenía que ser suyo.

Shane Van Gisbergen y Jason Bright tomaron entonces la batuta, y la sesión clasificatoria se decidió entre ellos. Bright parecía el hombre que saldría en pole...¡Van Gisbergen le supera con la bandera a cuadros! El neozelandés acababa el año como lo empezó: en primera línea.

"Ayer Jamie Whincup lo tuvo más fácil de lo que podía haber sido, pero hoy le pondremos en apuros, o eso espero" - declaraba Van Gisbergen. El de TEKNO Autosports se veía muy confiado. Y el ritmo le daba la razón.

Jamie Whincup, pentacampeón de los V8 Supercars

Paso a paso

Tras dos horas de espera, Whincup y Lowndes se subían de nuevo al Holden. Lowndesy salía en novena posición, tras sufrir bastante con el equilibrio del coche en la sesión cronometrada. Pero no tiraba la toalla, pues Sydney es un lugar complicado y hasta que no se da el banderazo final no puedes cantar victoria.

La salida fue de lo más normal de la prueba, como la primera mitad de la misma. Whincup se mantuvo en la zona alta, mientras Lowndes se pegaba con un grupo que se iba reduciendo debido a problemas mecánicos. Jonathon Webb y Nick Percat eran los elegidos para pasar por el pit-lane a las primeras de cambio. Pero ninguno hizo aparecer el coche de seguridad.

Pese a esa calma en cuanto a neutralizaciones, las estrategias si que fueron variadas en la zona delantera. Lowndes, Whincup y Winterbottom optaron por hacer un primer stint corto, salir en aire limpio y ganar posición en pista de cara a la segunda mitad de carrera, en la que se llevaría a cabo la segunda detención en el pit-lane. Justo en el momento de pasar la mitad de la prueba, James Moffat se quedaba tirado en la primera chicane. Ahora sí la carrera daba un vuelco.

Todo el pelotón entró en busca de carburante. Era una de las opciones más arriesgadas: llegar a final de carrera ahorrando el máximo de carburante. Cerca de cuarenta vueltas por treinta y séis que te da un depósito lleno de etanol. Muy arriesgado si no sale ningún coche de seguridad y difícil si sale. Ahorrar cuatro vueltas de combustible te deja desprotegido en cuanto a ritmo en carrera.

Con el pelotón todos con dos paradas a su espalda, se relanzaba la prueba con Shane Van Gisbergen como lider, seguido de cerca por Jason Bright. Las diferencias se ampliaban rápidamente, y quedaba claro que Bright se quedaría fuera hasta el final. Tenía la posición en pista ganada. Whincup y Lowndes seguían marcándose uno al otro, y el #1 tenía cada vez más a tiro el campeonato.

Entonces decidieron acortar el stint final. Lowndes, Winterbottom... Muchos de los de delante entraron y de paso se protegían de un posible coche de seguridad, y de paso garantizaban el llegar a final de carrera con combustible suficiente. El campeonato se iba a decidir en pista.

¡Accidente de Fiore! ¡Blanchard se queda sin frenos y se lo lleva por delante en curva 1! Coche de seguridad en pista. Van Gisbergen aprovecha y se detiene por tercera vez. Sale por detrás de Whincup. No tardó en superar el Holden amarillo al #1 de Triple Eight, siendo Whincup inteligente y no le puso resistencia. Seguía por delante de Craig Lowndes. Su trabajo daba sus frutos y el final de carrera parecía igual de tranquilo que lo que llevaban hasta ahora. No sabe cuan equivocado estaba.

Calmando al grupo

Regresando al punto de partida, Whincup reaccionó rápidamente y se despegó de Bright. El comntacto no había sido excesivo, y ambos Holden aguantaban de una pieza. Whincup era segundo, Bright....¡se lanza al interior de la curva 1! Whincup, muy señor, le dejó paso. Una lucha a esa altura de carrera pudo ser letal. Y desde entonces, una demostración de pilotaje y cabeza fría.

Reynolds le había enseñado el morro en varias ocasiones. J-Dub tenía conocimiento que detrás de Reynolds llegaban Lowndes y Frosty. No quería luchar con ellos. Un golpe "sin querer" podía destrozar el campeonato. Así que solo le quedaba una opción: frenar a Reynolds lo suficiente para que Bright se escapara por delante.

En cuanto Bright se escapó un poco, Whincup aceleró el ritmo. Pero Reynolds le seguñia a la estela. ¡Whincup se pasa en la curva dos! ¡Reynolds intenta el adelantamiento en curva 5 pero Whincup protege bien! Qué dificil era llegar a final de carrera. Se estaba ganando a pulso el título, de eso no había duda alguna.

Tras esa intentona, Reynolds bajó la presión y Whincup respiró tranquilo. ¡Shane Van Gisbergen cruza la meta como vencedor y Whincup se convierte en pentacampeón de los V8 Supercars! Y los donuts llegaron. Cortesía de Red Bull. De Whincup.

El festín del campeonato más luchado por el #1 de Triple Eight. Ha derrotado a los irregulares y sorpresivos Ford. Entra en el Olimpo. Genialidades en pista, como la de hoy, dejan claro por qué se merece un lugar en la historia del motorsport australiano. Saluda con la mano. Todos se rinden al nivel demostrado por Whincup. Y así, se cierra el telón.

Fuente: V8 Supercars

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