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HOMENAJE

Colin McRae: Seis años sin el emperador británico del WRC

Hace poco más de seis años nos dejó uno de esos hombres llamados a hacer historia y que sin querer es más historia que nunca.

Colin McRae: Seis años sin el emperador británico del WRC

Colin McRae: Seis años sin el emperador británico del WRC

El pasado 15 de septiembre se cumplían 6 años del trágico fallecimiento de Colin McRae cuando a sus 39 años de edad sufría un accidente de helicóptero donde viajaba junto a su hijo. Una pérdida que conmocionó a la caravana mundialista y que dejó un vacio entre los aficionados a los rallies. Aunque ya era un mito y contaba con miles de seguidores, sobre todo en su Escocia natal, su pérdida como suele suceder en estos trágicos casos elevó aún más si cabe su status ante los aficionados. Leyenda viva que nos dejó con un título bajo el brazo, hoy le brindamos nuestro particular homenaje.

Pocos podían dudar a su llegada al Mundial de Rallies que la velocidad corría por la sangre de un risueño piloto escocés que a pesar de comenzar su periplo sobre las dos ruedas, con sólo 19 añitos se colaba en la caravana del campeonato. Su padre Jymmy McRae había sido toda una leyenda en el Open Británico de Rallies, donde había sumado hasta cinco campeonatos y este era un precedente idóneo para este joven piloto. Sin embargo, en el campeonato mundialista ver un piloto escocés no era lo más habitual y casi pasó desapercibido a pesar de lo dicho en el Rally de Suecia de 1987, donde tomó la alternativa con un Opel Corsa con el que no pasó de la posición trigésimo sexta.

Esta aparición anecdótica se completó en el Rally de Gran Bretaña, el rally "de casa", donde posiblemente dejo de pasar realmente desapercibido ya que los sucesos se fueron desencadenando hasta que dos años después tras repetir programa en 1988 sin demasiado éxito, consumó sus primeros puntos en el WRC con el quinto puesto sumado en el Rally de Nueva Zelanda del 99, con un Ford Fiesta RS Cosworth. Aunque muchos recordarán al bueno de Colin con el Subaru Impreza 555, gran parte de su carrera también se fraguó a lo largo de los distintos modelos que Ford presentaba en el campeonato.

Colin McRae: Seis años sin el emperador británico del WRC

Tras estos primeros años de aprendizaje, no fue hasta 1992 cuando llegaron los primeros éxitos coincidiendo con su primer programa serio con Subaru, que además empezó a disparar la popularidad de Colin McRae, sobre todo a partir del segundo puesto cosechado en el Rally de Suecia, una prueba que junto al Acrópolis Rally siempre fueron fetiche para el escocés. Un año que supuso además el coincidir en el campeonato con su hermano Alister McRae en el Rally de Gran Bretaña, un recuerdo que siempre guardaban con especial cariño en la familia McRae.

Ídolo ferviente de Ari Vatanen con el que compartió equipo en Subaru, la gran oportunidad de Colin McRae llegó tras un brillante 1993 donde consiguió su primera victoria mundialista en Nueva Zelanda, otro de esos escenarios ligados a su carrera. Para 1994, Subaru apostó muy fuerte por dos prometedores y opuestos pilotos y juntaron en el equipo oficial a Carlos Sainz y al propio Colin McRae tras la salida del finlandés Vatanen, una unión que en una sola temporada consiguió tres victorias, dos para el escocés y una para el español que además consumó un subcampeonato que serviría de prólogo para el mejor año de la trayectoria del piloto británico.

La "Union Jack" ondea en el WRC

1995 es el gran año de Colin McRae en el Mundial de Rallies con un total de dos victorias y tres podios, números incluso peores de los que sumó en los dos años sucesivos pero que en esa temporada le sirvieron para coronarse Campeón del WRC con un margen de cinco puntos sobre Carlos Sainz. Por primera vez en la historia de la competición que comenzó en 1977 la bandera británica ondeaba en lo más alto de un campeonato, aunque el sentimiento de la vieja Escocia siempre era presente en sus celebraciones siendo todo un ídolo en su país. Este hecho sólo se podría repetir años después con la victoria de Richard Burns en 2001.

Unos meses después de este título su vida había cambiado por completo, tanto a nivel social donde fue nombrado Miembro del Imperio Británico en 1996 como a nivel comercial, donde dio pie a una de las sagas de videojuegos más famosas de la historia y por la que muchos jóvenes hoy en día que no pudieron ver sus hazañas le han conocido. Subcampeón en 1996 y 1997, su vida también dio un vuelco en sentido inverso en 1998 con su boda con Alison y con la desvinculación con el equipo Subaru, que dio paso a su última etapa en el WRC con el equipo Ford.

Aunque los éxitos cosechados con la marca japonesa no se volvieron a repetir con Ford, al menos en lo que respecta a títulos, Colin McRae siguió siendo uno de los activos notables del campeonato puesto que con las diversas ediciones del Ford Focus WRC llegaron hasta ocho victorias, siendo casi fijo en lo más alto del podio del Rally de Acrópolis. Sin embargo, el único subcampeonato conseguido con la marca americana le hizo de nuevo cambiar de aires en 2003 donde compitió con el Xsara WRC de Citroën por última vez en un programa completo, ya que su historia de amor y odio con Carlos Sainz finalizó en 2004 cuando el madrileño ocupó sus sitio definitivo en el equipo tras compartir estructura en el anterior año, junto a un Sebastien Loeb que ese mismo año consumaba su primer título.

Colin McRae: Seis años sin el emperador británico del WRC

Excéntrico fuera y dentro de la competición

Colin McRae era un piloto con sangre caliente, más de lo que muchos podían esperar de un piloto escocés, pero también era combativo cual William Wallace y excéntrico como el que más. Tras dejar su carrera oficial en el WRC tuvo tiempo de competir en el Dakar, de probar suerte en las 24 horas de Le Mans y de hacer eventuales apariciones en el campeonato que había acogido sus mayores éxitos. Querido por casi todos dentro del WRC, también era foco de algunas bromas por parte de sus compañeros que le pusieron el apodo de "Rollin McCrash", por su tendencia a abollar chapa y sufrir algunos incidentes más de la cuenta por su caracter impulsivo.

Un reflejo de su vida fue su muerte con ese fatal accidente de helicóptero en el que el mismo pilotaba. Desde entonces el Mundial de Rallies se ha quedado huérfano del primer padre británico del mismo, del emperador que conquistó el corazón de muchos a través de una longeva trayectoria donde acumuló en total 146 rallies disputados con 25 victorias y 42 podios. Un grande de este deporte que era y es leyenda y que hoy recordamos con estas humildes palabras. ¡Siempre Colin!

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