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Analizamos el último compacto de Nissan, el Almera
Analizamos el último compacto de Nissan, el Almera

RETRO-PRUEBA

Analizamos el último compacto de Nissan, el Almera

Concluimos con el análisis del Almera, el último modelo del segmento C de la marca.

Analizamos el último compacto de Nissan, el Almera

Como ya vimos, en la primera parte de este artículo, la historia del Almera se truncó con la llegada del Qashqai, tras cerca de treinta años en el mercado bajo distintas denominaciones, como Pulsar o Sunny.

Este 20 de mayo, Nissan, desvelará su nuevo modelo compacto del segmento C, del que tan solo sabemos que será un hatchback de 5 puertas y que guardará similitudes estéticas con el Qashqai y el X-Trail, tal y como sugiere su teaser de presentación.

El Almera que se fue en 2006 era uno de esos modelos que no destacaba en ningún aspecto, pero que sin embargo era bastante correcto en todos y cada uno de los apartados en los que podemos estudiar un turismo, por lo que como ya hemos comentado en el anterior reportaje, su relación calidad-precio era muy competente.

Técnica

La unidad testada dispone del motor de 2.2 litros turbodiésel por conducto común, con los que consigue la nada despreciable cifra de 136 caballos y 300 Nm de par máximo, no en vano era el motor de gasóleo de mayor cilindrada disponible del momento en el segmento C, pero los consumos, a pesar de ser un motor de ciertos años, no se ven resentidos en absoluto, permitiendo un consumo medio por debajo de los 5 litros en autopista.

El uso del climatizador penaliza mucho el rendimiento del motor, no solo elevando el consumo, sino que la propia fuerza percibida merma bastante con el uso del sistema de climatización.

Analizamos el último compacto de Nissan, el Almera

Sin embargo, a pesar del tamaño del motor, incluso los consumos urbanos no suelen exceder de los 7 litros a los 100. Con un depósito lleno unos 45 litros la autonomía que marca el ordenador de a bordo se acerca a los 1000 kilómetros.

Suspensión, frenos y dirección son correctos, incluso con casi una década a la espalda el Almera se mueve y para con soltura y aplomo. Aunque los cambios practicados a las suspensiones de esta última generación adolecen de un tacto muy duro, bastante incomodo para sortear baches o badenes, obligando a ir demasiado despacio para no sentir el golpe.

Habitáculo

La falta de espacio para las piernas en la banqueta trasera es la única pega de este modelo de tres puertas, que si bien dispone de mucho material plástico duro a la vista, más incluso que en el Almera N16 anterior al restyling, dispone de unos acabados y terminaciones muy correctos.

El espacio en la zona delantera es bastante correcto, aunque la disposición de la consola y la botonera central puede llegar a distraer, ya que los mismos mandos son los que controlan sistemas tan dispares como la climatización o la radio, por lo que hay que prestar primero atención a lo que indica la pantalla antes de pulsar los mandos.

Casi diez años después siguen funcionando todos los sistemas y botones, y los acabados del tablero no denotan el paso del tiempo, salvando los evidentes golpes y roces que puedan sufrir por el uso. El material que recubre pomo y volante, piel sintética, si denota desgaste, pero solo en aquellas zonas donde el conductor suele dejar más tiempo las manos.

Analizamos el último compacto de Nissan, el Almera

Sensaciones de conducción

Esta es la parte que siempre nos ha sorprendido de este modelo, y concretamente de esta versión de 136 caballos. Aunque la sosa imagen exterior del modelo pudiese hacernos creer que estamos ante un compacto blando más, como es habitual en el segmento, lo cierto es que las sensaciones son de otra época, incluso cuando el modelo estaba vigente.

Si bien las distintas versiones del Almera no están a la altura de un Golf o Megane equivalentes en términos de agarre percibido, ni dispone de la suavidad extrema de mandos del Astra de la época, si es cierto que la conducción de esta versión del compcto de Nissan aporta una alternativa distinta en el segmento compacto.

La dirección, a pesar de estar correctamente asistida, dispone de cierta dureza, lo que nos da constantemente la sensación de que estamos conduciendo y no simple y llanamente circulando, el aplomo del modelo es grande, dando la sensación de estar en un coche de mayor tamaño, aunque esto también se debe al enorme motor que tenemos alojado en el vano delantero, cuyas inercias se aprecian bastante.

Al tomar cualquier curva, notamos como la zona delantera dispone de mayor peso, lo cual se nota también a la hora de cambiar discos y pastillas ya que los delanteros sufren bastante más desgaste que los traseros.

En cuanto a la potencia disponible, nos permite ir holgados en cualquier circunstancia, a partir de 1.500 vueltas se aprecia la patada del turbo acelerando con contundencia acompañado de un ligero silbido procedente del capó, por debajo de esa zona la sensación es la de estar en un Almera de menos de 100 caballos.

Analizamos el último compacto de Nissan, el Almera

La caja de 6 velocidades es de funcionamiento tosco, las marchas han de ser metidas con determinación, de hecho, muchas personas no acostumbradas al modelo tienen problemas para engranar la marcha atrás. En carretera y sobre todo en subidas, la contundencia del motor es palpable, la sola presión sobre el pedal acelera al Almera sin necesidad de bajar una marcha.

Como vehículo de uso eminentemente urbano no era una buena opción de compra, de hecho, cualquiera de las versiones de gasolina era mucho más suave y dulce que el motor diésel más grande, así como su comportamiento, mucho más progresivo y llevadero.

En estos años hemos llegado a probar casi todas las versiones del N16 y N16R, y el de 136 caballos es con diferencia el más duro de todos, sobre todo en el apartado de suspensiones, que como comentábamos antes, obliga a tomar los obstáculos con cuidado.

Conclusión

El Almera, en sus distintas versiones, era una muy buena alternativa de compra, a pesar de no contar ni con el atractivo de otros modelos del mercado ni con una gama muy amplia para escoger motorizaciones y acabados.

Dotado de una estética un tanto desfasada, era absolutamente redondeado cuando se imponía la moda de las líneas rectas y ángulos marcadas, el Almera se definía como una opción económica y rentable, sobre todo por el hecho que su fiabilidad era a toda prueba, con la salvedad de pequeños incordios eléctricos como el testigo del airbag que se enciende sin motivo en casi todas las unidades o los últimos faros delanteros empleados, que tendían a desgastarse con el tiempo, teniendo que reemplazarlos ya que descendía la capacidad lumínica.

Analizamos el último compacto de Nissan, el Almera

En cuanto a la conducción de esta versión específica, su comportamiento no deja indiferente a nadie, la ligera dureza de los mandos recuerda a la de modelos de mayor calado o tintes más deportivos, permitiendo al conductor aficionado sentirse a los mandos de un gran automóvil.

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