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Lincoln Continental Mark V coupe de 1978, superlativo
Lincoln Continental Mark V coupe de 1978, superlativo

ClÁSICOS

Lincoln Continental Mark V coupe de 1978, superlativo

El Lincoln Continental Mark V encarna a la perfección el concepto de vehículo Full Size americano, enorme, inmenso y superlativo en todos sus aspectos.

SERGIO J. CABRERA - 15 ENERO 2016 18:24

Como vimos en el anterior artículo, la denominación Continental no es nueva ni mucho menos en la gama Lincoln, presente en largos intervalos de tiempo desde 1939 hasta el año 2002, cuando la firma sustituyó la última generación del modelo con el nombre Town Car. Denominación que acompañaba a algunas versiones del Continental, para poco más tarde, decidir cambiar sus nomenclaturas por combinaciones de tres letras, como el MKS que terminó sustituyendo al Town Car.

La quinta generación del modelo o Mark V nacía en 1970 con la particularidad de abandonar el monocasco del Mark IV por una más tradicional arquitectura de carrocería sobre el bastidor. Esquema que emplearon muchos modelos hasta finales del Siglo XX y que hoy solo encontramos en unos pocos y raros ejemplares. Esta generación además abandonaba las puertas traseras de apertura de tipo suicida en favor de unas de apertura normal.

Las líneas de la carrocería del Mark V parecen más propias de una obra art-decó que de la carrocería de un sedán. Las líneas y marcadas aristas a todo lo largo del modelo no dejan una sola pieza de la carrocería sin dibujar los motivos más escultóricos que automovilísticos que componen la figura de este modelo.

Las partes principales o más llamativas son las aletas, que se prolongan hacia adelante y hacia atrás en forma de cuña, estando rematadas en su extremo por grupos ópticos. En el caso de la zona delantera por luces de posición y en la trasera por los pilotos de posición y freno. La imagen resultante es uno de los ejemplos más gráficos de lo que era el automovilismo en los Estados Unidos antes de la primera gran Crisis del petróleo de 1973.

Hablamos de una época, hasta 1973, en la que podemos resumir el trabajo de todas las marcas americanas con una sola expresión, cada vez más grande. Fue la época en la surgieron tanto los muscle car como los pony car, y donde el lujo, la representación y la distinción solo se podía medir en cifras que superaban las 200 pulgadas de largo, lo que trasladado al sistema métrico son 5.08 metros.

Lincoln Continental Mark V coupe de 1978, superlativo

En el caso del Continental Mark V coupé disponemos de nada menos que 5.715 milímetros de carrocería, casi seis metros de metal para un modelo de tan solo dos puertas. Lo que unido a sus más de dos metros de acho, 2.024 milímetros nos da lo que en Estados Unidos se denominaba 'Land Yacht' (yate de carretera).

Los cromados están presentes por toda la carrocería, empezando por una inevitable y marcada parrilla delantera de estilo clásico, que luce sobre un parachoques completo en ese mismo acabado, a juego con el posterior. En el frontal encontramos otro de los elementos más típicamente americanos que podemos encontrar en un vehículo, los faros verticales ocultos.

Al contrario que en Europa, donde se popularizaron los faros retractiles con la corriente de diseño en cuña, que acabó con la zona frontal vertical que hasta ese momento era común a todos los automóviles, en Estados Unidos se popularizaban en los sesenta los mecanismos para ocultar los faros con una tapa. Que podía disponer como en el caso de este Continental Mark V coupé de finales de los setenta del mismo material y acabado de la carrocería o en otros casos, de un acabado que imitaba la parrilla delantera, como era el caso de los Pontiac GTO, Dodge Charger o Chevrolet Camaro de la época, que disponían este elemento como opción, o como el propio Continental Mark V coupé en los Model Year de principios de los setenta.

Así mismo, la quinta generación del Continental también rescató otro detalle estético típicamente estadounidense, el hard top o los techos recubiertos de material de tipo textil. Opción que estaba también disponible en la versión sedán de cuatro puertas y que en el coupé tan solo recubría la zona trasera del techo y el montante C, donde se encastraba una curiosa ventanilla trasera de formas ovaladas.

En la zaga lo que primero nos llama la atención es el abombamiento central, imitando la forma de la rueda de repuesto en la chapa exterior, recordando a los modelos clásicos que solían disponer en esa zona de la rueda de repuesto, pero que en el caso del Continental Mark V tan solo es la forma, ya que la rueda está extendida al fondo del maletero, con una funda del mismo material que el revestimiento del maletero.

Lincoln Continental Mark V coupe de 1978, superlativo

Todo lo que pudiera resultarnos de recargado el diseño exterior por sus formas y exagerados volúmenes, lo tiene de simple el interior, donde nos encontramos unos enormes butacones, frente a un salpicadero completamente vertical y plano, donde se abigarraban todos los mandos e instrumentos. El volante dispone de un aro enorme para los estándares actuales, frente a unos diales que continuaban el juego geométrico de cuadrados del salpicadero. La palanca de cambios estaba situada tras el volante, a la derecha de la columna de dirección.

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