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Maserati Bora 4.7 V8 1972, la cúspide de Maserati
Maserati Bora 4.7 V8 1972, la cúspide de Maserati

CLÁSICOS ESENCIALES

Maserati Bora 4.7 V8 1972, la cúspide de Maserati

El Bora supuso el summum prestacional de Maserati antes de formar parte del Grupo FCA.

SERGIO J. CABRERA - 31 AGOSTO 2015 20:30

Maserati Bora 4.7 V8 1972, la cúspide de Maserati

Durante los años de posguerra, Maserati no fue una marca que gozó de fama por sus revolucionarios productos. Hasta la llegada del Bora siempre mostró niveles de tecnología inferiores a los de sus principales rivales. El Maserati Bora fue el primer deportivo de motor central de la marca, nacido en la época que comenzaron a popularizarse este tipo de modelos, tras la llegada del Lamborghini Miura, el modelo que cambió las reglas del juego para siempre en el segmento.

De hecho, Maserati fue una marca con una convulsa historia, ya que desde sus inicios se vio sumida en constantes cambios de propietario. Sus fundadores, los hermanos Maserati, no estuvieron muchos años al frente de la misma, teniendo que fundar OSCA una vez salieron de la firma que llevaba su nombre.

El Bora nació en la época en que Citroën se hizo con el control de la marca del tridente. Y aunque el modelo más recordado de aquella relación fuera el impactante Citroën SM, lo cierto es que el más espectacular fue el Bora. Un superdeportivo que no solo estuvo a la altura de los mejores de la época, de hecho los primeros superdeportivos de la historia, sino que además su diseño lo convertía en un modelo muy utilizable y practico. Quizás el superdeportivo más amable con sus ocupantes, con una carrocería que parecía sacada de otro planeta a principios de los años setenta.

Maserati Bora 4.7 V8 1972, la cúspide de Maserati

Proyecto

Nuestro proyecto con el Maserati Bora, que como veremos más adelante es uno de los modelos más raros de encontrar dada su escasa producción, contemplaba la publicación simultanea con un publicación impresa. Como venimos haciendo mensualmente con nuestros compañeros de la revista Clásicos Exclusivos desde que estrenamos el 'Proyecto Pelirrojo', aunque en este caso, el proyecto nacía como fruto de la colaboración con otro medio impreso del mundo del vehículo clásico.

Lamentablemente, el acuerdo no llegó a fructificar y aunque bien podríamos haber empleado mi pequeño espacio mensual en la publicación antes citada, sorpresivamente, Clásicos Exclusivos paraba su publicación este mismo mes de agosto. Tras un especialísimo número 100, en el que se rendía homenaje a los superdeportivos más insignes de la historia y en el que aparecía nuestra siempre curiosa historia del Corvette Stingray de Don Mcnamara, una de las anécdotas más llamativas del motor histórico de los últimos tiempos.

Sirva este artículo pues, como homenaje a la desaparecida publicación, que tantos y tan buenos reportajes nos han traído todos estos años. Y a todas las personas y colaboradores que hacían posible ese proyecto, que lamentablemente se ha tropezado con la triste realidad comercial, para publicar primero hay que vender.

Maserati Bora 4.7 V8 1972, la cúspide de Maserati

Viento del Adriático

Como varios Maserati, el Bora recibía su nombre de un viento, en esta ocasión un viento propio del mar Adriático. Y como los más grandes proyectos, su denominación no era el único gran nombre que acompañaba a los inicios del modelo.

A finales de los sesenta, con Maserati ya en manos de Citroën, y con los primeros deportivos de motor central en la calle, como el Miura o el espectacular De Tomaso Mangusta. En Maserati se decidieron crear el suyo propio. Es digno de mención situarnos debidamente en el contexto histórico, en una época en la que el summum de la deportividad eran modelos como la serie 275 de Ferrari, los primeros modelos de motor central y faros retráctiles debían ser poco menos que naves espaciales a los ojos de los que vivieron esa época.

En su diseño y desarrollo participaron insignes empleados de la firma, como Giulio Alfieri, co-diseñador del recordado e icónico Maserati 250F de Formula 1. Mientras que el diseño de la carrocería corrió a cargo de nada menos que Giorgetto Giugiaro, de Italdesign. Su corazón era un evolución del V8 de la marca, de 4.7 litros en la primera iteración del Bora.

Maserati Bora 4.7 V8 1972, la cúspide de Maserati

Con 6 carburadores Weber disponía de una potencia de 310 caballos, lo que lo situaba en lo más alto del segmento deportivo. Con rivales de la talla del De Tomaso Pantera, el Miura y el último Ferrari clásico, el 365 GTB/4 Daytona.

Pero lejos de ser uno más, el Bora mostraba una técnica a la altura de las expectativas. Tomando precisamente de Citroën el sistema hidráulico que controlaba el gran equipo de frenos e incluso la regulación de los propios asientos o los pedales. Lejos de ser un tosco modelo de alto rendimiento, el Bora disponía de ciertas comodidades como un maletero bastante utilizable, alojado sobre el eje delantero y un interior bastante acogedor, además de lujoso. Sin necesidad de tener que hacer contorsionismo para poder acceder a el.

Del Bora se fabricaron poco más de 500 ejemplares, la cifra varía en función de la fuente entre 530 y 570 unidades, de las cuales, y estas son las cifras más aceptadas, 289 ejemplares con el bloque de 4.7 litros y 235 con el nuevo motor de 4.9 litros, estrenado en 1973. En los siguientes artículos, desgranaremos con mimo y detalle este modelo, uno de los más importantes de la marca, que supuso el punto más alto prestacional en la historia de Maserati.

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